Cuando crea que la tierra llega a su fin aparecerá una magnífica ciudad, Punta Arenas, que con sus casas y techos de colores alegran el blanco de la nieve en invierno y el azul intenso de este mar austral.
Esta zona es una fuente inagotable de lugares para visitar y asombrarse. Desde sitios impactantes y dramáticos como Fuerte Bulnes y Puerto del Hambre hasta rincones tan atractivos y delicados, como la pingüinera en el Seno Otway, que reúne a más de seis mil pingüinos magallánicos, o la isla Magdalena.
Punta Arenas ha sido por siglos el refugio de osados navegantes venidos de todo el mundo, primero en busca de nuevos territorios y rutas comerciales y luego para enfrentar la célebre y temida furia del Cabo de Hornos. Aquellos que sobrevivían llegaban hasta el Estrecho de Magallanes, un canal interoceánico de 583 Km. de extensión, y que conecta a dos grandes océanos, el Pacífico y el Atlántico. Pero que también separa el continente americano de Tierra del Fuego.