Ubicado en pleno centro de Punta Arenas, el Hotel Cabo de Hornos se ha consolidado, desde hace más de seis décadas, como un verdadero referente de la ciudad y de la hotelería en la Patagonia Austral. Inaugurado en 1962, este emblemático edificio ha sido testigo de importantes hitos históricos y ha recibido a presidentes de Chile, delegaciones internacionales y destacadas figuras de la cultura y la ciencia.
Su construcción, iniciada en 1959, fue una apuesta visionaria orientada a impulsar el turismo en una región aún emergente. Desde entonces, el hotel se transformó en un punto de encuentro clave para la comunidad local, así como en un símbolo de hospitalidad para quienes llegaban al extremo sur del continente.
A lo largo de los años, el Hotel Cabo de Hornos ha sabido evolucionar sin perder su esencia. La armoniosa combinación entre su carácter clásico y una mirada contemporánea se refleja en cada uno de sus espacios. En 2024, una nueva ampliación incorporó 70 modernas habitaciones, fortaleciendo su posición como líder en la hotelería de la región y respondiendo a las nuevas demandas de viajeros nacionales e internacionales.
La sustentabilidad es otro de los pilares que definen al hotel. Entre sus principales iniciativas se encuentran el uso de envases reutilizables para agua, la eliminación de botellas plásticas y la implementación de iluminación LED en sus instalaciones. A ello se suma un fuerte compromiso con los proveedores locales, promoviendo la economía regional y poniendo en valor los productos y sabores propios de la Patagonia.
El vínculo con la cultura y la comunidad es parte fundamental de su identidad. El hotel participa activamente en el patrocinio de iniciativas culturales y mantiene una estrecha colaboración con la Fundación Teraike, apoyando la educación y el desarrollo del talento juvenil en Magallanes.
Más que un lugar para hospedarse, el Hotel Cabo de Hornos es hoy un actor clave en el crecimiento y proyección de Punta Arenas. Alojarse aquí significa ser parte de una historia viva, conectarse con la identidad patagónica y experimentar un estándar de calidad que ha marcado a generaciones de viajeros.
